Qué hacer en Mérida (Yucatán), planes y excursiones

Si estás preparando una ruta por la península de Yucatán, apunta Mérida, porque es una parada que merece mucho la pena. No solo por la propia ciudad, que tiene un centro histórico muy bonito y mucho ambiente, sino porque además es una base de operaciones estupenda para descubrir otros rincones de Yucatán.

Y es que desde aquí puedes hacer excursiones que, si te alojas en Valladolid, te quedan bastante más a desmano y que desde Cancún ni te plantearías visitar en una escapada. ¿Algunos ejemplos? Los cenotes del Anillo de Cenotes, la impresionante ciudad maya de Uxmal o una escapada a la costa para conocer Progreso o Celestún.

Por eso, nosotros dedicaríamos a Mérida dos o tres noches. Tiempo para callejear por la ciudad, disfrutar de su ambiente y, de paso, descubrir algunos de los lugares que esconde esta parte de México. ¡Que Yucatán es mucho más que Chichén Itzá y sus cenotes más famosos!

En este artículo te contamos qué ver y qué hacer en Mérida y qué excursiones puedes organizar desde aquí para sacarle todo el partido a la visita.

1. Conocer el centro histórico de Mérida

Mérida es una ciudad para recorrer a pie, callejear por el centro, ir descubriendo sus edificios coloniales y acabar tomando algo en alguna de sus plazas. No necesitas organizar una gran ruta para conocerla, porque buena parte de los lugares más interesantes están bastante cerca unos de otros.

Plaza Grande y alrededores

La Plaza Grande es el punto de partida perfecto. Aquí están las famosas letras de colores de Mérida, donde seguro que terminas haciendo alguna foto, y varios de los edificios más importantes de la ciudad.

El que más destaca es la Catedral de San Ildefonso, construida entre los siglos XVI y XVII. Justo al lado está la Casa de Montejo, con una fachada de piedra llena de figuras y detalles que merece la pena mirar de cerca. También encontrarás el Palacio Municipal y el Palacio de Gobierno, donde puedes entrar para ver los murales dedicados a la historia de Yucatán.

Todo está muy cerca, así que puedes recorrer esta parte del centro sin complicarte demasiado y seguir después hacia las calles de alrededor.

Catedral de San Ildefonso

Calle 60 y parque de Santa Lucía

Desde Plaza Grande puedes continuar por la calle 60, una de las más conocidas del centro, hasta llegar al parque de Santa Lucía. Esta fue una de nuestras zonas favoritas para salir a pasear y cenar, porque está llena de restaurantes y terrazas y tiene bastante ambiente, sobre todo al final del día.

Fíjate en las sillas confidentes, esos asientos dobles tan curiosos en los que dos personas se sientan frente a frente. Si tienes suerte puedes toparte con alguna actuación de música tradicional.

Nosotros nos alojamos cerca de Santa Lucía y la verdad es que fue muy cómodo tener toda esta zona a mano para salir a cenar sin necesidad de coger el coche. Si todavía estás buscando alojamiento, yo la tendría muy en cuenta.

Iglesia de Santa Lucía

Paseo de Montejo

Otro de los lugares que puedes incluir es el Paseo de Montejo, una avenida bastante diferente al centro histórico. Aquí las protagonistas son las grandes mansiones que se construyeron durante el auge del henequén, cuando algunas familias de Yucatán amasaron auténticas fortunas.

Muchas de estas casas tienen una arquitectura de inspiración europea y llaman la atención por sus fachadas y sus dimensiones. Puedes recorrer parte de la avenida tranquilamente y terminar en el Monumento a la Patria, una enorme escultura de piedra en la que aparecen representadas distintas escenas de la historia de México.

Eso sí, ten en cuenta que la avenida es larga y que el calor de Mérida puede apretar bastante, así que no hace falta recorrerla entera a pie si no te apetece.

En definitiva, para conocer el centro de Mérida puedes organizar un paseo bastante sencillo entre Plaza Grande, Santa Lucía y el Paseo de Montejo. Y entre una cosa y otra, aprovecha para sentarte a tomar algo, comer y disfrutar del ambiente de la ciudad, que también forma parte del viaje.

2. Recorrer el Anillo de Cenotes de Yucatán

Una de las experiencias que más nos apetecía vivir durante nuestro viaje por Yucatán era bañarnos en alguno de sus famosos cenotes. Y es que esta península mexicana está llena de estas formaciones naturales, que se han convertido en una de las grandes reclamos del país y que para mi fueron una de las partes que mas disfrute del viaje.

Aunque hay cenotes repartidos por todo Yucatán, alrededor de Mérida encontramos el conocido Anillo de Cenotes, una zona en la que se concentra un gran número de ellos. Su distribución está relacionada con la geología de la península y con el impacto del meteorito que cayó en Chicxulub hace unos 66 millones de años. Con el paso del tiempo, el agua ha ido disolviendo la roca caliza y creando cavidades que, en muchos casos, han quedado inundadas.

Los cenotes también tienen una gran importancia cultural. Para los antiguos mayas eran fuentes de agua dulce y algunos tenían un significado sagrado, pues se consideraban lugares de conexión con el mundo espiritual y el inframundo.

Cenote Xoch

Hay cenotes de todo tipo: abiertos, en los que la vegetación y la luz del sol entran directamente; semiabiertos, con parte de la cavidad cubierta; y cerrados o subterráneos, a los que se accede descendiendo por escaleras hasta una cueva. Cada uno tiene su propio encanto, así que visitar varios en una misma jornada permite descubrir paisajes bastante diferentes.

Entre los municipios más conocidos para hacer una ruta por esta zona están Homún y Cuzamá, aunque hay muchos más lugares donde encontrar cenotes. Nosotros dedicamos un día a explorar los de Homún, donde visitamos cuatro cenotes que nos permitieron conocer algunos de los distintos tipos que existen.

Los cenotes de Homún

Homún es una buena opción para organizar una excursión desde Mérida. En el pueblo y sus alrededores hay bastantes opciones, desde pequeñas cavidades hasta cenotes más amplios y espectaculares.

Es importante tener en cuenta que las condiciones de acceso, los servicios y las normas de baño pueden variar de un cenote a otro. En algunos encontrarás escaleras de madera o piedra, plataformas para entrar en el agua y chalecos salvavidas disponibles o de uso obligatorio.

Nosotros visitamos cuatro cenotes: Tres Oches y los tres que forman parte del conjunto de Santa Bárbara.

Cenote Tres Oches

Tres Oches es un cenote pequeño y abierto al que se accede por una escalera de madera. Nos gustó precisamente por su tamaño y su tranquilidad, ya que en algunos momentos estuvimos prácticamente solos.

A los niños les encantó poder jugar en el agua y observar los peces. También había escalones desde los que podían sentarse y descansar un rato, algo ideal cuando viajas con los más pequeños.

Entrada al cenote Tres Oches

Los cenotes de Santa Bárbara

Otra de las visitas que hicimos fue al conjunto de cenotes de Santa Bárbara, situado en la zona de Homún y Cuzamá. Están dentro de una hacienda con restaurante y allí se pueden visitar tres cenotes diferentes: Cascabel, Chaksikín y Xoch.

Los tres tienen características distintas, por lo que resulta una buena manera de descubrir la variedad de estas formaciones naturales en una misma excursión.

Cenote Cascabel. Este es el más pequeño de los tres y tiene una cavidad cerrada a la que se baja por una escalera de madera. El ambiente es bastante diferente al de los cenotes abiertos, porque la luz entra de otra manera y la roca que lo rodea hace que la experiencia sea más recogida.
En este tipo de cenotes es especialmente importante llevar un calzado que no resbale, tipo escarpines, sobre todo en las escaleras y las superficies húmedas.
Cenote Chaksikín. Este fue uno de los que mas nos gustó. Es un cenote cerrado y el acceso se hace a través de una escalera superior empinada. Una vez abajo pueden entrar en el agua a través de una pasarela de madera, ideal para los niños.
Cenote Xoch. Este cenote fue sin duda el más mágico por su forma semiabierta, las raíces del árbol que descienden hacia el interior. Esa vegetación junto con la luz y el agua hacen que la estampa sea preciosa. Ademas gran parte estuvimos solos lo que hizo que el momento fuera aun mas espectacular.
Cenote Chaksikin

Consejos para visitar los cenotes de Yucatán

Si estás pensando en hacer una ruta por los cenotes de Homún o por cualquier otra zona del Anillo de Cenotes, hay algunas cosas que conviene tener en cuenta:

Lleva escarpines o calzado antideslizante. Las escaleras y las superficies próximas al agua pueden resbalar, especialmente en los cenotes cerrados.
Comprueba las normas de cada cenote. El uso del chaleco salvavidas, los accesos y las zonas de baño pueden variar.
Ve con tiempo. Si quieres visitar varios cenotes, es mejor no organizar una jornada demasiado apretada, querrás que estando allí el tiempo se detenga.
Ten en cuenta la edad de los niños. Algunos accesos tienen escaleras empinadas o zonas con poca profundidad, pero con la supervisión adecuada podrás visitar la mayoría.
Si viajas con niños puede ser más recomendable y cómodo priorizar cenotes que estén dentro de alguna hacienda ya que habrá mas servicios como restaurantes, duchas o incluso zona de piscina.
Respeta el entorno. Los cenotes son ecosistemas delicados. Se recomienda ducharse antes de entrar para eliminar restos de cremas solares o antimosquitos. Si usas crema, prioriza las que tienen filtros minerales para que no supongan un impacto en el ecosistema.

La zona de Homún fue una de las excursiones que hicimos desde Mérida y nos permitió conocer y dusfrutar de unos de los atractivos naturales mas impresionantes de Yucatán. Si te apetece descubrir varios cenotes diferentes, merece la pena reservarle al menos una jornada de tu viaje.

Escaleras de acceso al cenote Chaksikin

3. Visitar una hacienda yucateca

Las haciendas yucatecas son antiguas propiedades rurales que hoy, en muchos casos, se han convertido en hoteles, restaurantes o espacios donde disfrutar de sus instalaciones y cenotes. Algunas conservan sus edificios originales y permiten hacerse una idea de cómo era la vida en estas grandes propiedades.

Aunque inicialmente se dedicaban a la agricultura y la ganadería, muchas haciendas de Yucatán encontraron en el henequén su principal fuente de riqueza. Esta planta, parecida al agave, se utilizaba para obtener una fibra resistente con la que se fabricaban cuerdas, sacos y otros productos. Su importancia fue tal que se conoció como el oro verde, y marcó durante décadas la economía de la región.

Hoy, visitar una de estas haciendas es una forma diferente de conocer Yucatán, combinando historia, arquitectura y, en algunos casos, naturaleza y gastronomía.

Durante nuestro viaje teníamos varias apuntadas, pero finalmente solo pudimos visitar una. Aprovechamos el trayecto de Mérida a Valladolid para hacer una parada a comer en ella.

Hacienda San Ildefonso Teya

La única hacienda que visitamos fue San Ildefonso Teya, y lo hicimos para comer el día que salíamos de Mérida rumbo a Valladolid. Fue una buena manera de hacer una parada durante el trayecto y conocer uno de estos lugares históricos sin tener que dedicarle una excursión completa.

La hacienda, fundada en 1683, cuenta hoy con un restaurante especializado en gastronomía yucateca. Si quieres conocerla, puedes aprovechar para probar algunos de los platos tradicionales de la región en un entorno histórico.

Hacienda Teya

Otras haciendas que puedes visitar cerca de Mérida

Si tienes más tiempo, hay otras haciendas que puedes incluir en tu ruta, dependiendo de si te interesa más la historia, los cenotes o simplemente disfrutar de un lugar especial.

Hacienda Sotuta de Peón. Una de las más interesantes para conocer la historia del henequén. Durante la visita se explica cómo se cultivaba y procesaba esta planta, se recorren las antiguas instalaciones y se puede terminar con un baño en el cenote Dzul-Há. Una experiencia bastante completa para entender la importancia que tuvo el llamado oro verde en Yucatán.
Hacienda Yaxcopoil. Si te interesa la historia, esta es una buena opción. Conserva la casa principal, mobiliario y distintas dependencias que permiten hacerse una idea de cómo era una hacienda en sus distintas etapas históricas. Se visita como museo y está situada en la carretera hacia Uxmal.
Hacienda Mucuyché. Esta era una de las que teníamos apuntadas y nos quedamos con ganas de conocerla. Además del recorrido histórico, lo más llamativo son sus dos cenotes, Carlota y Azul Maya, unidos por un canal. Es una buena alternativa si quieres combinar una visita cultural con un rato de agua y naturaleza.
Hacienda Xcanatún. Situada muy cerca de Mérida, es una antigua hacienda restaurada que actualmente funciona como hotel de lujo, con restaurante y spa. La tendría en cuenta si buscas una experiencia especial, aunque no tanto si lo que quieres es hacer una visita histórica convencional.

Estas son algunas opciones para descubrir las haciendas de Yucatán, cada una con sus particularidades. Elijas la que elijas, seguro que lo vas a disfrutar.

4. Excursión a Uxmal, una de las grandes joyas mayas de Yucatán

A poco más de una hora al sur de Mérida se encuentra Uxmal, una de las ciudades mayas más impresionantes de Yucatán y uno de los mejores lugares para descubrir la arquitectura de estilo Puuc. Aunque es menos conocida que Chichén Itzá, merece muchísimo la pena incluirla en una ruta por la península.

Nosotros decidimos pasar la noche junto al yacimiento para poder visitarlo a primera hora y disfrutar de las ruinas con más tranquilidad. Nos alojamos en la Casa del Mago, pero nos hicieron un upgrade a The Lodge at Uxmal, un hotel de categoría superior que pertenece a los mismos propietarios.

El hotel estaba prácticamente vacío y tenía unas piscinas estupendas para relajarnos después de la visita. Pero lo mejor de alojarse aquí es, sin duda, la ubicación: estábamos a unos 50 metros de la entrada al recinto arqueológico y a las nueve de la mañana ya estábamos en las taquillas.

The Lodge at the Uxmal

Si preferís dormir en Mérida, también podéis hacer la excursión en el día. El trayecto por carretera dura aproximadamente una hora y cuarto, así que os recomendamos salir temprano para evitar las horas de más calor y encontrar el recinto más tranquilo.

Qué ver en Uxmal

La gran protagonista de la visita es la Pirámide del Adivino, una construcción de unos 35 metros de altura que destaca por su forma ovalada, poco habitual en la arquitectura maya. Según cuenta la leyenda, fue levantada en una sola noche por un enano, aunque su construcción real se prolongó durante varios siglos.

Pirámide del Adivino, Uxmal

Es uno de esos monumentos que impresionan incluso antes de conocer su historia. Y lo mejor es que no está sola: Uxmal conserva otros edificios espectaculares que permiten hacerse una idea de la importancia que tuvo esta antigua ciudad.

Durante el recorrido también encontraréis:

El Cuadrángulo de las Monjas, uno de los conjuntos arquitectónicos más destacados del recinto, con fachadas decoradas con elaborados motivos geométricos.
El Palacio del Gobernador, famoso por su impresionante decoración en piedra y sus representaciones vinculadas al dios de la lluvia.
La Gran Pirámide, otro de los edificios monumentales de Uxmal.
La Casa de las Palomas, que recibe su nombre por la forma de las cresterías de su parte superior.
El juego de pelota, donde se practicaba uno de los juegos ceremoniales más importantes de la cultura mesoamericana.

Merece la pena fijarse en los detalles de las fachadas, las máscaras del dios Chaac y la vegetación que rodea las construcciones. Uxmal tiene algo diferente, es una visita perfecta para quienes disfrutamos descubriendo antiguas ciudades y culturas no tan masificadas.

Vistas de la piramide del Adivino desde una zona alta del camino

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar Uxmal?

Nosotros dedicamos aproximadamente una hora y media a recorrer el recinto, pero podéis estar más tiempo si queréis deteneros en todo más tranquilamente.

La visita es bastante amena, pero hay algo importante que debéis tener en cuenta si viajáis con niños pequeños: olvidaos de las sillitas de paseo. Nosotros entramos con ellas y fue un inconveniente. Los caminos tienen muchas piedras y hay tramos irregulares, por lo que en bastantes ocasiones tuvimos que cargar con las sillitas.

Cuando fuimos nosotros este era el estado de los caminos del yacimiento

Si viajáis con bebés o niños que todavía no caminan bien, es mucho más práctico llevar una mochila de porteo. También os recomendamos utilizar calzado cómodo, llevar agua y protegeros del sol, especialmente si vais en los meses más calurosos.

¿Merece la pena visitar Uxmal desde Mérida?

Sin duda. Si estáis pasando unos días en Mérida y os apetece conocer algo más de la cultura maya, Uxmal es una excursión que merece mucho la pena. Además, podéis combinarla con otros lugares de la Ruta Puuc si disponéis de más tiempo, aunque nosotros reservaríamos una mañana completa para disfrutar de Uxmal con calma.

5. Otras excursiones desde Mérida

Si tienes más días en Mérida, hay otros lugares que puedes añadir a tu ruta por Yucatán:

Celestún: una reserva natural famosa por sus flamencos y sus paseos en barca entre manglares, especialmente interesantes durante la temporada adecuada.
Dzibilchaltún: un yacimiento arqueológico maya situado muy cerca de Mérida, conocido también por el Templo de las Siete Muñecas.
Progreso: una localidad costera ideal para acercarte al mar, pasear por su malecón y disfrutar de un día diferente.

6. Consejos para organizar la visita a Mérida

Consejos para visitar Mérida (Yucatán)

Cuándo ir: los meses más frescos suelen ser de noviembre a febrero, aunque Mérida se puede visitar durante todo el año. Ten en cuenta que el calor y la humedad pueden ser intensos.
Cómo moverse: para recorrer el centro histórico puedes ir caminando, pero para visitar cenotes, haciendas y zonas arqueológicas vas a necesitar de coche o contratar excursiones.
Prueba la gastronomía yucateca: no te vayas sin probar algunos platos típicos, como la cochinita pibil, los panuchos o la sopa de lima.
Organiza bien las excursiones: Mérida es una buena base para descubrir otros rincones de Yucatán, pero calcula los tiempos de desplazamiento para no pasar el día entero en la carretera. Nosotros no hicimos mas de 1 hora entre el alojamiento y los lugares que visitamos.

¿Merece la pena visitar Mérida?

Mérida es un acierto para descubrir otra cara de México, más allá de sus playas y de los yacimientos arqueológicos mas famosos. Sus calles llenas de color, sus plazas, sus haciendas yucatecas y la posibilidad de explorar cenotes y antiguas ciudades mayas hacen que merezca la pena el viaje hasta aquí y dedicarle unos días.

Además, es una base muy práctica para seguir recorriendo la península de Yucatán y descubrir lugares tan interesantes como Uxmal, los cenotes de Homún o la costa.