Qué ver en Valladolid (Yucatan): 8 planes y excursiones

Valladolid fue una de las paradas de nuestra ruta por Yucatán y, la verdad, nos parece una base estupenda para conocer esta zona de la península. Está muy bien situada y desde aquí puedes hacer un montón de excursiones sin tener que estar cambiando de alojamiento cada día.

Seguro que lo primero que te viene a la cabeza cuando piensas en Valladolid es Chichén Itzá, porque está muy cerca y es, sin duda, el lugar más famoso de los alrededores. Pero hay muchísimo más: cenotes, pueblos, zonas arqueológicas y un montón de sitios que merece la pena visitar.

Nosotros pasamos dos noches en Valladolid y la utilizamos como base para recorrer parte de los alrededores. Eso sí, como íbamos haciendo una ruta por Yucatán, no todo lo hicimos desde aquí. Por ejemplo, para visitar Chichén Itzá dormimos directamente en un hotel junto a la zona arqueológica y así pudimos entrar a primera hora.

Aun así, si estás preparando una ruta por Yucatán, dos noches en Valladolid nos parecen un mínimo bastante razonable. Y si tienes tiempo, tres o cuatro noches te permitirán tomártelo con más calma y hacer alguna excursión más.

Así que, además de enseñarte qué ver en Valladolid, vamos a contarte 8 planes para hacer en Valladolid y alrededores.

1. Conocer Valladolid

¿Qué ver en Valladolid? Valladolid es una ciudad bastante pequeña y fácil de recorrer andando, así que es perfecta para dedicarle una tarde y conocerla tranquilamente. Además, desde 2012 tiene el reconocimiento de Pueblo Mágico de México, un distintivo que se concede a lugares que destacan por su historia, cultura, tradiciones y patrimonio.

Nosotros empezamos por la plaza principal, donde está la iglesia de San Servacio, y desde ahí fuimos recorriendo las calles del centro. Una de las zonas que más nos gustó fue la Calzada de los Frailes, una calle llena de casas de colores, tiendas y restaurantes que lleva hasta el antiguo convento de San Bernardino de Siena.

También merece la pena acercarse hasta el cenote Zací, que está dentro de la propia ciudad. Es bastante curioso encontrarte un cenote prácticamente en pleno Valladolid.

Y, sobre todo, Valladolid es una ciudad para pasearla sin prisas y sin un rumbo muy concreto: plaza, calles del centro, Calzada de los Frailes y el convento.

Iglesia de San Servacio

2. Chichen Itzá, una de las 7 Maravillas del Mundo moderno

Si has llegado hasta Valladolid, lo más probable es que Chichén Itzá sea el principal motivo de tu parada en esta zona de Mexico. Contemplar la enorme pirámide de Kukulcán es seguramente el sueño de cualquier viajero.

El mejor consejo es intentar visitarlo a primera hora. Nosotros teníamos claro que queríamos entrar de los primeros y, como viajábamos con niños, dentro de nuestra ruta nos cuadraba dormir allí la noche anterior. Nos alojamos en un hotel muy cerca de la entrada y así pudimos llegar a primera hora, antes de que empezase a llenarse y cuando el calor todavía daba un poco de tregua.

Pero no es necesario hacerlo así: podéis alojaros en Pisté, el pueblo que está justo al lado de Chichén Itzá, o incluso hacer la visita desde Valladolid, que está a unos 45 minutos en coche. Así podéis ir por la mañana, visitar el recinto y volver a dormir a Valladolid sin tener que cambiar de alojamiento.

Chichen Itzá

Una vez dentro, además de la famosa pirámide de Kukulcán, hay muchísimo más que ver: el Gran Juego de Pelota, el Templo de los Guerreros, las Mil Columnas, El Caracol… El recinto es bastante grande, así que calculad al menos 2 horas para recorrerlo con calma.

Y si vais con niños, de verdad, intentad madrugar. El calor puede ser bastante fuerte y gran parte de la visita se hace al aire libre y con muy pocas sombras.

3. Ruta de Cenotes

Si hay algo que vas a ver por todas partes cuando prepares un viaje por Yucatán son los cenotes. Y estando en Valladolid tienes un montón para elegir, así que es un plan perfecto para dedicarle un día y conocer varios.

Pero, ¿qué es exactamente un cenote? Básicamente, son formaciones naturales que se crearon cuando el agua fue erosionando la roca caliza y acabaron formándose estas enormes cavidades llenas de agua. Algunos están completamente abiertos, otros parecen piscinas metidas dentro de una cueva y otros tienen una mezcla de las dos cosas. Y la verdad es que son una pasada.

Cenote Hacienda Oxman

Lo bueno es que no hay dos cenotes iguales, así que aunque hayas visto uno, querrás ver muchos más. Además, muchos están bastante cerca unos de otros, por lo que puedes montarte tu propia ruta y pasar el día de cenote en cenote.

Alrededor de Valladolid hay muchísimos, pero algunos de los más conocidos son Suytún, Oxman, Zací, Xkekén, Samulá, Ik Kil, Hubiku o Palomitas.

Los cenotes que nosotros visitamos:

En nuestra ruta por Yucatán tuvimos la oportunidad de conocer tres cenotes bastante diferentes entre sí: Kikil, Tsukan y Hacienda Oxman. Y precisamente eso fue lo que más nos gustó, porque cada uno tenía algo diferente.

El primero que visitamos fue el cenote Kikil, en Tizimín, de camino a Valladolid desde Holbox. Es un cenote completamente abierto y, comparado con los otros que vimos después, bastante sencillo. Pero lo cogimos con muchísimas ganas y, sobre todo, tuvimos una suerte enorme: no había prácticamente nadie.
Muy cerca de Chichén Itzá encontramos uno de esos sitios que aparecen un poco de casualidad.
Nuestra idea inicial era visitar Ik Kil, el cenote más famoso de la zona, pero cuando llegamos después de visitar Chichén Itzá había una cola enorme para entrar. Preguntamos por alguna alternativa y nos recomendaron Tsukan, y menudo descubrimiento.
Cuando fuimos acababan de abrirlo y todavía no era demasiado conocido, así que había muy poca gente. Es un cenote semiabierto, precioso y, además, muy cómodo para ir con niños pequeños porque tiene una zona en la que cubre muy poquito. Los nuestros podían estar jugando y chapoteando sin necesidad de meterse directamente en la parte profunda.
Además, el camino hasta el cenote nos encantó: estaba lleno de mariposas por todas partes.
El último que visitamos fue el cenote de Hacienda Oxman, muy cerca de Valladolid. Este es completamente diferente a los anteriores: un cenote abierto, enorme, rodeado de vegetación y con unas lianas desde las que puedes lanzarte al agua.
Aquí sí encontramos bastante más gente, aunque dependerá mucho de la hora y de las excursiones que estén llegando.
Para ir con niños pequeños nos pareció menos cómodo que Tsukan, porque hay menos zonas en las que puedan estar dentro del agua haciendo pie. Pero aun así, es una auténtica pasada y merece muchísimo la pena verlo.
Además, al estar dentro de una hacienda, puedes pasar allí prácticamente el día. Hay restaurante, piscina, duchas y vestuarios, así que es fácil convertir la visita al cenote en un plan perfecto en familia.
Cenote Tsukán

Otros cenotes que teníamos apuntados:

Y como en Yucatán hay cenotes para aburrir, estos fueron otros que teníamos en nuestra lista y que finalmente no nos dio tiempo a visitar:

Cenote Zací, en pleno centro de Valladolid.
Cenote Ik Kil, el famoso cenote que suele incluirse en las excursiones junto a Chichén Itzá.
Cenote Suytún, uno de los más conocidos y fotografiados, sobre todo por el haz de luz que entra por la abertura de la cueva.
Cenote Hacienda Mucuyché, otra opción dentro de una hacienda.
Cenotes Samulá y Xkekén, dos cenotes cerrados que se pueden visitar juntos.

Hay muchísimos más, así que es imposible verlos todos en un solo viaje. Lo mejor es elegir según la ruta que estés haciendo y, sobre todo, intentar combinar cenotes diferentes: alguno abierto, alguno cerrado y alguno semiabierto.

4. Excursión a Izamal, el pueblo amarillo de Yucatán

Izamal es el famoso pueblo amarillo de Yucatán y está a aproximadamente una hora en coche de Valladolid. Es uno de esos lugares que merece la pena conocer si estás recorriendo la península, tanto para recorrer sus calles llenas de color como por su historia y gastronomía.

Lo curioso es que no siempre fue amarillo. Hay varias teorías sobre el origen de este color: desde su relación con el maíz y el sol en la cultura maya hasta la visita del papa Juan Pablo II en 1993, con motivo de la cual se repintaron numerosos edificios.

Izamal fue además un importante centro ceremonial maya y todavía conserva vestigios de aquella época, como la pirámide de Kinich Kakmó, una de las más conocidas de la ciudad.

Una de las visitas imprescindibles es el convento de San Antonio de Padua, construido sobre una antigua plataforma maya. Su enorme atrio porticado es uno de los grandes atractivos de Izamal y, junto con las fachadas amarillas que lo rodean, forma una de las imágenes más reconocibles del pueblo.

Convento de San Antonio de Padua en Izamal

Aunque Izamal se puede recorrer bastante rápido, os recomiendo callejear sin demasiada prisa y perderos un poco por sus calles. Es un lugar perfecto para pasear, hacer fotos y disfrutar de ese ambiente tranquilo que tienen muchos pueblos de Yucatán.

Y, por supuesto, también es una buena oportunidad para probar la gastronomía yucateca. Nosotros comimos en Kinich, uno de los restaurantes más conocidos del pueblo, donde probamos la cochinita pibil. ¡Nos gustó muchísimo!

Restaurante Kinich

5. Ruinas de Ek Balam

A unos 30 minutos en coche al norte de Valladolid se encuentra Ek Balam, un yacimiento arqueológico maya que nos parece una alternativa muy interesante si queréis visitar unas ruinas sin encontrar tanta gente como en otros lugares más famosos, ideales además para ir con los niños.

Una de las cosas que más nos gustó fue su ubicación, completamente rodeado de vegetación. La sensación de estar recorriendo un antiguo asentamiento maya en mitad de la selva te ayuda a imaginarte mejor cómo podría haber sido ese lugar.

Ruinas de Ek Balam

Nosotros lo visitamos en familia y nos pareció una excursión muy recomendable. Max era pequeño cuando estuvimos allí y todavía tenemos fotos de aquella visita. Al final, este tipo de lugares también son una forma estupenda de acercar a los niños a la historia, aunque seguramente lo que más recuerden sea la aventura de recorrer las ruinas, perseguir mariposas o coger palos.

Si estáis alojados en Valladolid y os apetece conocer otro yacimiento maya, Ek Balam es una opción que merece mucho la pena.

6. Excursión a Río Lagartos y Las Coloradas

Nosotros aprovechamos la visita a Ek Balam para acercarnos también a Río Lagartos, ya que estábamos haciendo una ruta hacia la costa. La idea era ver flamencos en libertad, aunque antes de ir me había vuelto un poco loca buscando información para saber si en esa época habría flamencos o no. Encontraba datos bastante contradictorios y no tenía nada claro qué nos íbamos a encontrar.

Río Lagartos es una reserva natural conocida por la presencia de flamencos y otras muchas especies de aves. Al llegar, lo primero que hicimos fue buscar un sitio donde comer pescado fresco y probar la famosa langosta de la zona.

Después nos acercamos al muelle para contratar una excursión en lancha. Allí mismo encontramos una empresa que nos llevó a recorrer parte de la reserva y a buscar los flamencos.

Por respeto a los animales, las lanchas no deben acercarse demasiado, así que los vimos desde cierta distancia. Había bastantes y fue bonito poder observarlos en libertad, aunque reconozco que me había imaginado miles de flamencos y esperaba verlos algo más cerca. Aun así, la experiencia estuvo bien y disfrutamos mucho del paseo.

Flamencos en Río Lagartos

También intentamos acercarnos a Las Coloradas, famosas por sus lagunas de color rosa. Sin embargo, creo que no llegamos a la zona adecuada, porque las vistas que tuvimos no fueron especialmente bonitas. Además, el barquero tampoco parecía tener demasiadas ganas de moverse mucho más, así que me quedé con las ganas de ver esa imagen de postal que tenía en la cabeza. La ubicación que llevaba marcada en Google Maps era otra, algo más alejada de Río Lagartos.

Es una de esas cosas que se quedan pendientes para otro viaje. Si queréis ver Las Coloradas, os aconsejo informaros bien de la zona exacta desde la que se hacen las visitas y de las condiciones para acceder, porque la experiencia puede cambiar bastante dependiendo del recorrido.

7. Ruinas de Cobá

Cobá es otro de los grandes yacimientos arqueológicos mayas de la península de Yucatán. Se encuentra en el estado de Quintana Roo, relativamente cerca de Tulum y de otros puntos de la Riviera Maya, por lo que también es una visita habitual para quienes se alojan en esa zona.

Nosotros teníamos muchas ganas de conocerlo, pero al final, por falta de tiempo y por un problema de logística, tuvimos que dejarlo fuera de nuestra ruta. ¡Una pena, porque era uno de esos sitios que teníamos apuntados!

Cobá destaca por sus antiguas estructuras mayas repartidas entre la vegetación y por la importancia que tuvo como asentamiento. Es una visita que merece la pena tener en cuenta si os interesa la arqueología y queréis descubrir otro de los grandes conjuntos mayas de México.

Además, por las distancias que hay que recorrer dentro del recinto, se puede valorar la opción de hacer parte del recorrido en bicicleta o en triciclo con conductor, algo que puede resultar cómo y divertido si vais con niños.

8. Visita a Uayma

Uayma es un pequeño pueblo situado a unos 15 minutos en coche de Valladolid que tenía muchas ganas de conocer, pero que finalmente se nos quedó pendiente.

Su principal atractivo es la iglesia y antiguo convento de Santo Domingo de Guzmán, un edificio que llama muchísimo la atención por su fachada de colores y sus detalles decorativos.

En nuestro caso, no nos dio tiempo a acercarnos, y me dio bastante pena quedarnos sin verlo. Así que queda apuntado para la próxima vez que volvamos a Yucatán.

¿Merece la pena visitar Valladolid, Yucatán?

Para nosotros, Valladolid fue una parada en nuestra ruta por México. Es una ciudad con mucho encanto, calles llenas de color, buena gastronomía y una ubicación estupenda para descubrir algunos de los lugares más interesantes de Yucatán.

Además, hay planes para todos los gustos: desde visitar una de las grandes maravillas del mundo, Chichén Itzá, hasta darse un baño en un cenote, recorrer pueblos llenos de color o adentrarse en la selva para descubrir antiguas ciudades mayas.

Si estás preparando una ruta por la península de Yucatán, te recomendamos reservar unos días para Valladolid. Es una base estupenda para explorar los alrededores y, sobre todo, para descubrir esa parte de México que va mucho más allá de sus playas.

Ruinas de Ek Balam