En plena selva mexicana, en el estado de Campeche, se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos más impresionantes de México. Hablamos de Calakmul, una antigua ciudad maya que llegó a ser una de las grandes potencias de su época y que hoy permanece escondida entre una inmensa extensión de vegetación.
A diferencia de otros yacimientos mucho más conocidos y concurridos, aquí la experiencia es bastante diferente: caminarás entre construcciones milenarias, rodeado de selva, escuchando a los monos aulladores y con la posibilidad de encontrarte con algunos de los animales que habitan este entorno, como monos araña, tucanes o incluso jaguares.

¿Por qué visitar Calakmul?
Calakmul fue una de las ciudades más importantes del mundo maya y la gran rival de Tikal, en Guatemala. Fue el centro del conocido Reino de la Cabeza de Serpiente y llegó a tener una enorme influencia política y territorial.
Su extensión es impresionante y todavía queda muchísimo por investigar y excavar. De hecho, buena parte de sus antiguas construcciones continúa cubierta por la vegetación.
Para nosotros, es uno de los yacimientos más espectaculares de México, incluso por delante de Chichén Itzá. El entorno selvático y la sensación de estar descubriendo una ciudad perdida hacen que la visita sea realmente especial y valga totalmente la pena.

Cómo llegar a Calakmul
Calakmul no es una visita sencilla dada su ubicación. Nosotros fuimos desde Bacalar, recorriendo unos 240 kilómetros y empleando aproximadamente cuatro horas en cada trayecto.
Decidimos hacer la excursión de ida y vuelta en el mismo día porque, por nuestra logística, nos compensaba más que cambiar de alojamiento.
Si dispones de más tiempo, puedes alojarte en Xpujil o en los alrededores de la reserva, lo que te permitirá acercarte mucho más al yacimiento y organizar la visita con tranquilidad.
Ten en cuenta que, una vez dentro de la reserva, todavía queda un largo recorrido por carretera hasta llegar a las ruinas.

Consejos para visitar Calakmul
Calakmul es uno de esos lugares que requieren un pequeño esfuerzo para llegar, pero que compensan con creces. Si estás recorriendo la península de Yucatán y tienes tiempo para salir de las rutas más habituales, no dejes de incluirlo en tu viaje. Fue probablemente, junto con los cenotes, lo que más me alucinó de todo el viaje.








Deja una respuesta